Vox populi

Los libros más literarios (que en nuestro contexto podríamos llamar, por qué no, los mejores libros) no son irremediablemente los más populares o más duraderos. Esto tiene de qué indisponernos pues entonces parece obvio que la cultura es un arte de iniciados y que no nos viene de un instinto animalo-social. El lenguaje se aprende y no hay nada sorprendente en que un arte de lenguaje se aprenda también. Lo que implica además que para apreciar la literatura deberíamos en cierta medida estudiarla, entendemos de inmediato el tedio que cualquier persecución de conocimiento (más larga que un par de clicks) implica en nuestra época actual.

Hay todo tipo de conclusiones salvajes que se pueden extraer de la afirmación que acabo de lanzar (que he propuesto arteramente de modo declarativo, universal, aceptado de antemano), cuya licencia de verdad no desestima necesariamente lo que acabamos de decir. Si lo popular descree de lo culturalmente aprendido, podríamos tacharlo de ignorancia. Si la calidad artística no implica la multiplicación de lectores, entonces se puede tener por irrelevante. Estas tésis tienen algo de partisano y quieren suponer una realidad antes de lograr describirla, son ideas sencillas y universales que creo todos hemos recibido, pero que sanamente deshechamos pues la experiencia las prueba con frecuencia caducas o parciales.

¿Debemos aceptar simplemente que la literatura puede ser impopular? A cierto punto se sostiene y no solo basándose en principios de lenguaje. Supongamos: la Biblia se pierde y los cristianos son masacrados, ¿entonces nunca fue un buen libro (de punto de vista estético) pues no alcanzó a ser tan leído como en nuestra realidad? Es claro que el azar dicta antes que cualquier valor de justicia los textos que perseveran en nuestros tiempos, pensemos en los millones de escritos que no serán propiamente editados pues la producción supera de lejos a la demanda… ¿Todo autor anónimo es inferior? La escala de valores se quiere mercantil y no todo circulo artistico presenta una madurez de intercambio idéntica. Y es azar es lo que es, sería ciego pretender que hay mérito en asuntos de sensibilidad indecible y para todos fines, de coincidencia. A fin de cuentas la muerte en el mundo del arte, también es un azar.

Ahora bien, ¿hay algo de partisano en inflar la valía de un fenómeno popular? Puedo concebir un par de proyectos que se resolverían en sembrar esta intuición para ser meritorios, sin embargo en nuestra sociedad de autoridades, alguien que simplemente lance este dudoso concepto, arriesgaría su reputación. Meterse a discutir lo masivo es sin duda riesgoso, si uno lo defiende entonces parece guíado por los ecos de otras personas cual si careciese de juicio propio, si se rehusa a seguir la moda, entonces se le tendrá de un contradictorio, un reaccionario o sencillamente un sabelotodo que entiende más que los otros. Sin embargo la crítica va de la mano con la credibilidad, Nabokov puede decir que Dostoïevski es terriblemente sobrevalorado porque él mismo tiene un calibre literario que valida su punto de vista. Y me interrogo, por un lado o por otro, si uno dice la verdad ¿qué importa su posición respecto a la mayoría?

Un autor debe conocer su alcance, creo que un consumidor consabido de arte institucional, como fue Cortázar no tomó riesgos que hubiera podido tomar. Se le tenía de hombre de mundo, pero su literatura se detiene en hacer elogio a figuras públicas conocidas y apreciadas grandemente por la población. Bolaño tendrá sus limitaciones pero se inclinó por describir literaturas más subterráneas y olvidadas, sabiendo que su autoría le prestaba esta oportunidad. Dicho todo esto ¿cómo atacar a un redactor por una cosa ajena a su arte? Reducir a cada artista por sus opiniones o las lecturas que propone es entrever un valor de pedagogía que acaso no va de la mano con el goce estético que el arte supone.

Y admitiendo un aprendizaje literario, ¿desestimamos lo accesible y lo popular? Lo dudo. Tal vez la dificultad se deba a que mientras algo es más conocido más pertenece al acervo común de todos los hombres, al lenguaje que es estrictamente cotidiano y que, se entiende, no es primeramente el de la poesía.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s