Cadencias

La escritura no nos espera sentada y es sensible no aguardar por ella en esta misma posición. Andando en la vida, o debería decir, cuando esta acontece, suele sucederme que alguna idea poética, literaria, músical o de otro género me abrume y decida dedicarle una importante atención. Tengo suerte en que mi vida no sea más interesante que la de otros hombres, esto me permite parar y poner toda mi atención en universos que de otra forma serían del todo desechables. Este breve milagro de atención no es tampoco el himno de las musas ni la solución perfecta al arte (pues no la hay), simplemente es un estado de lucidez donde un potencial que nos es a todos común logra imponerse frente a otros pensamientos menos elevados. Y seamos francos, la mayoría del tiempo estas tareas artísticas desaparecen sin hacer mayor incursión en nuestro mundo que esos breves vistazos, una parte de mi obra, de mi vida, está olvidada casi al gestarse.

Me gustan esos momentos porque el arte se desenvuelve como un objeto natural, mi visión que es muchas veces una de pericia técnica parece casi animal, entiendo que mi espíritu se despereza como un mamífero bañado por la luz del sol. Me importa demasiado y soy tan falible que a veces insisto en capturar otros momentos que de otro modo serían perfectos. Es una ocurrencia rara, pero sucede, uno de mis cuadernos me acompaña con el fin de corroborar que mi mente y mi lucidez existen. Entre esos sumamente variados momentos de claridad, incluyo algunos apropiados para publicarse en este blog y que lentamente se hacen camino hasta los textos que comparto con ustedes.

Este cambio de formato que no requiere un cambio de código como la traducción o la descripción me resulta bastante complejo. No me es muy natural la transcripción, este blog suele conjugar mi voluntad de redactar con la de compartir algo con el público, nunca lo abordo si una de estas voluntades me escapa. Por eso mismo, no me agrada transcribir, un formato físico que contiene mis reflexiones toma un tiempo largo en ocupar el espacio que inicialmente pensé darle. Hay una digestión casi física de esta tarea que podría ser de mero mecanicismo. Y no es (aclaro) un menoscabo de los textos en cuestión, esos que separo suelen contarse entre las entradas más meritorias que redacto. Esta especie de tragedia en tiempo espacio logra que los aprecie un poco más e inversamente, que el lector tome más tiempo en conseguirlo. Por suerte pese al potencial de internet, no hay nada más trunco que mi comunicación para con mis lectores. Esto es genial y un poco cómico. El único que se estresa por estos olvidos y esta resistencia de mis textos a publicarse soy yo.

Empecé a escribir esta entrada recordando que otras tres me esperan a medias en el cuaderno que he nombrado. Luego pensé que esta manifestación física de mis obras las dota de una extraña realidad, son un poco el talisman que me acompaña cada día. Por ejemplo, tengo otro cuaderno donde paso en limpio mis poemas y donde (pese a no hacerlo) me gustaría transcribir algunos de mis otros poemas, esos que escribió otro autor sin saberlo para mí, y que aunque pueda recitar sin soporte de lectura, apreciaría tener a mi lado.

Podemos concebir que esta relación casi mágica por el papel tenga un efecto en mis costumbres, tal vez mis textos permanecen sin transcripción porque teniéndolos a la mano me consuelan y me reconfortan. Son una prueba de que me acompaña un ser sensible que de vez en cuando soy yo. Y esto no es algo dado pues entre el horror que también suelo soñar, tal vez lo que cargo conmigo y lo que abandono es lo único confirmable de mi ser (como identidad). Son algo curiosos los principios mágicos, cuando uno los reconoce entiende la extraña veneración que el hombre ha tenido hacia el libro a través del tiempo. Otros admiraron la máquina de escribir, acaso las generaciones siguientes sentirán la nostalgia de la interface táctil.

Las máquinas del futuro organizarán nuestras actividades, nuestra diversión y nuestros tiempo libres. Nosotros, sumidos a una sensibilidad nuestra que casi no reconocemos, ignoraremos estos mensajes en el afán de que permanezcan en el espacio virtual que los desecha. Como quien no escucha a su despertador pues en el encuentra una música reconfortante.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s