Enfrente del enfrentamiento

Otro género efectivamente cinematográfico es el cine de artes marciales.

Podríamos generalizar aún más: la película de acción es en realidad, por méritos propios, ya una empresa fílmica. Su nombre más o menos lo indica, con la acción pensamos de inmediato en el movimiento, en el ritmo sostenido, en la secuencia de improbabilidades aumentadas. Esta descripción nos admite una paralelo literario que acaso ni al caso viene, que la novela de aventuras sea puesta al mismo nivel que el cine de acción. La distinción remite a la variedad: la variedad en lo que sería una película de aventuras se halla en el centro de la ecuación. En las películas de acción se encuentra implícita la repetición mecánica de los mismos elementos, la acción que es una y que por ente es todas sus variantes. Nadie se sorprenda que el género se admita formulaico ya de entrada.

Diríamos pues que las artes marciales serían una posible acción entre todas, una reducción del espectro de actos posibles en lo que respecta a las películas que buscan emocionar con su movimiento. Si elijo el género es naturalmente porque presenta múltiples puntos de interés, que abordaré ahora mismo para imponer al educado lector menos introducción.

El origen se halla sin duda en el combate individual o en grupo que es finalmente una simulación o preparación a la guerra. Los espectáculos de sangre son quizás los ejemplos más primitivos, no se trata sino de enmarcar un verdadero enfrentamiento para el placer de una audiencia. A decir verdad, el cine se inspira más directamente del artificio, de la escuela que enseña sus preceptos de maestría física en la forma de breves conflictos como los que aún pueden hallarse en las competencias deportivas. El deporte espectáculo, el circo o la lucha, ya son etapas maduras del proceso que lleva al cine de arte marcial.

Mi lector regular sabrá que la idea de un deporte espectáculo es un poco contradictoria, pues puede suponer que el deporte ha existido desde hace mucho tiempo. La actividad física es propia de todo animal, el deporte es una invención mucho más reciente, que se populariza en el siglo XIX. Porque la escencia del deporte no es el espectáculo, ni siquiera la competencia, sino la constante prueba del deportista por superarse y volverse un experto en el arte que practica. La automejora está implícita en toda actividad física, solo que el deporte la coloca en el centro de su paradigma, y sugiere una guía para generar competencias justas donde el desarrollo de cada quien se considera tanto interna como externamente. De ahí la división en categorías de muchos deportes profesionales: el asunto jamás ha sido sobre volverse absolutamente el mejor, sino poder probar la propia mejora. La competencia no solo es esperada sino necesaria.

El deporte espectáculo pues supone cierta paridad entre los contrincantes que fomenta la duración y la calidad del encuentro presenciado, ayudando a que este sirva de entretenimiento. Una película de artes marciales lucirá más sus colores cuando oponga a dos peleadores de similar calibre, dignos de presentarse oposición mutuamente -por supuesto, dicha calidad técnica puede ser más o menos ilusoria gracias al medio empleado-. Naturalmente, cuando se trata de un arte visual, los principios del espectáculo son mucho más dominantes que los del deporte mismo: se pueden mostrar elementos dispares (como la diferencia de tamaño entre Kareem Abdul Jabar y Bruce Lee) con el afán de acrecentar la extrañeza producida por el encuentro y marcar la mente.

Espectáculos de combate tales como la lucha libre funcionan sobre principios enteramente análogos y sus distinciones con el cine definivitamente se prestan a análisis. Tenemos que notar por ejemplo, la lentitud y la verticalidad de los combates de lucha: como el espectador se halla a una distancia considerable las acciones de cada peleador deben ser visibles y marcadas, los gestos abiertos y perceptibles. Esta limitación que definitivamente pertenece al ojo humano, es reducida radicalmente por la comodidad de colocar la cámara en ángulos distintos para dar un lugar privilegiado al punto de vista en un enfrentamiento. Así pues, movimientos que podrían ser demasiado sutiles para el ojo, pueden ser mostrados con claridad, los movimientos tienen una cadencia casi musical y la construcción del plano fílmico transforma el trabajo de coreografía.

En este cine no se representa al actor, al menos no en el sentido de que su imagen transforma la propia identidad en un personaje ficticio. Son los actos del cuerpo que dominan la pantalla, en este cine claramente se distingue la disciplina real del cuerpo que la capacidad a comunicar por medio del engaño y el subterfugio. El cine de acción tampoco es un cine de actor, solo que la realidad de un cuerpo que se reproduce realmente en la pantalla queda minimizada en favor de la ilusión de movimiento que el medio presta a la narración por efectos prácticos u otros. Sigue presentándose la necesidad frecuente de usar dobles que tengan verdadera disciplina física aparte de actores que se encarguen del diálogo o la personalidad.

Una vez más es momento de mencionar el ángulo literario. Las películas de artes marciales pueden trasladarse a la tira, mas su aplicación a la palabra pura es bastante árdua. En efecto: la descripción sucesiva de acciones es todo excepto veloz y espectacular en las letras, difícil transmitir una coreografía coherente o comunicar la sensorialidad y la fuerza que se puede mostrar simplemente por medio de los movimientos. De por sí una literatura del combate físico parece bastante dudosa, resulta que además es un tipo de literatura muy difícil de escribir. Si somos francos, tiene algo de poético, tanto por la economía que requiere como por el carácter profundamente estético que quiere comunicar. Hay ejemplos de narración de acción física (principalmente en la fantasía), solo que se subordonan casi siempre al principio de la narración. Esto tal vez ya sea un menoscabo de la literatura, que por fuerza editorial se empecina en la novela, y en un modo narrativo secuencial de convención. ¿No es más experimental describir una novela de dos tipos golpéandose por horas y hacer de esto una obra de belleza?

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